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Ocio en Kanazawa: 5 actividades para disfrutar de la ciudad

kanazawa

Hoy volvemos a hablar de Kanazawa, esta vez centrándonos en el ocio que podemos encontrar en la pequeña ciudad.

Su compacto centro es muy agradable para caminar a pie sin necesidad de moverse en transporte público, aunque el autobús local es un buen método para acortar distancias si no se dispone de mucho tiempo. Aún así, es recomendable pasar, al menos, tres días en la ciudad para poder saborear el ambiente local. Y si de saborear se trata, Kanazawa ofrece uno de los platos de sushi más exquisitos del país.

Plato de sushi en Kanazawa, Japón

 

Actividad #1: saborear Kanazawa

Establecido a mediados del siglo XVIII, el mercado Ohmi-cho es la mejor opción si se busca pescado y marisco fresco del Mar de Japón. Hay casi 200 locales que venden no solo pescado, sino también distintos tipos de productos alimenticios de la región, por lo que conviene, también, probar algunas delicias locales aquí. Dependiendo del establecimiento, a partir de las 18:00 las persianas empiezan a cerrarse y quedan solamente un puñado de restaurantes que estiran sus horarios unas horas más.

 

Actividad #2: de turismo en kimono

Al igual que en Kioto y en otras tantas ciudades con aire tradicional, en Kanazawa también es posible alquilar un kimono y pasear por sus coquetas callejuelas. Kokoyui es una de estas tiendas y, además, ofrece servicios de guía e interpretación profesional en inglés, lo cual puede hacer el paseo aún más divertido.

Kanazawa

 

Actividad #3: meditación zen

Otra actividad interesante para relajar el cuerpo y la mente es la meditación zen. En el templo Daijoji se puede participar los domingos desde las 13:30 y presenciar el sermón. También se puede acudir a la ceremonia del té a partir de las 15:00. El templo está en una zona alejada un poco al sur de la ciudad.

 

Actividad #4: taller de alfarería

Si se tiene tiempo, se puede hacer una visita a la Península de Noto (a unos 45 minutos en tren desde Kanazawa) para disfrutar de una experiencia original intentando hacer alfarería con maestros del arte de elaborar objetos con barro o arcilla. O, si no, en la misma ciudad de Kanazawa hay varios lugares que enseñan esta disciplina, como el Kutani Kosen Kiln.

 

Actividad #5: museo de arte contemporáneo

Aunque, si hablamos de cosas originales en Kanazawa, es necesario mencionar el Museo de Arte Contemporáneo Siglo XXI. En lo personal, nunca fui un gran admirador del arte contemporáneo, pero este museo con paredes hechas de cristal y forma redondeada simulando un OVNI me llamó la atención desde su fachada en el primer momento.

Museo de Arte Contemporáneo de Kanazawa
Los niños también disfrutan mucho del museo.

Una de las muchas cosas que me gustó de este museo fue la experiencia de poder tocar o sentarse en algunas de las obras.

Algunas zonas son libres y gratuitas y se puede dar un paseo al libre sin necesidad de ingresar al recinto. Pero las exposiciones permanentes son tan atractivas que vale la pena hacer cola y pagar los 800 yenes de entrada para disfrutar de las obras de arte experimental. Dentro de estas se encuentra la fabulosa creación del artista argentino Leandro Erlich titulada The Swimming Pool (La piscina). Vista desde la cubierta, la piscina parece estar llena de agua reluciente, y la gente que se mueve debajo de la misma genera un extraño sentimiento. Sin embargo, vista desde el interior se notará que todo depende de la percepción, ya que una capa de 10 centímetros de agua suspendida en un vidrio transparente y las paredes de color azul verdoso producen esa ilusión sensorial desde el espacio vacío.The Swimming Pool de Leandro Erlich
Se puede decir que esta obra es la principal figura entre los numerosos atractivos que ofrece el museo, aunque cabe destacar, también, L’origine du monde (un óvalo de color negro que también juega con los sentidos de la vista), del artista Anish Kapoor; y People’s Gallery (una pared y varias sillas con el mismo estampado de flores), del artista Michael Lin.Por último, también se merece una mención la peculiar obra Klangfeld Nr.3 Für Alina de Florian Claar, que en este caso juega con el sentido del oído al conectar doce tubos debajo de la tierra y escuchar la voz de uno de ellos (no necesariamente el más cercano). Muy interesante tanto para niños como para adultos.

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