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Excursión en la Península de Kunisaki (Parte II)


Patrocinado por Prefectura de Oita/Turismo de Oita

 

Tras la excelente visita al santuario de Usa Jingu del que hablamos en la primera parte de este artículo sobre Kunisaki, el recorrido continuó, siempre con los comentarios de la guía y la atención de los pasajeros.

Excursión por Kunisaki: dónde comer

La comida no está incluida en el precio de la excursión, pero sí le ofrecerán, por unos 1080 yenes, un menú especial con comida típica de los pueblos de la montaña. Las opciones no son muchas, y el menú fue bastante delicioso, pero es necesario saber que el volumen de la comida no es bastante grande y, si se tiene mucho apetito, entonces es recomendable no reservar el almuerzo durante el viaje y comer en una de las cafeterías cercanas donde se hace la pausa y elegir uno mismo qué comida degustar. A decir verdad, el menú allí será más barato y más suculento.

Al parar, me tomé unos minutos para caminar un poco por las cercanías del restaurante, y también me tomé un delicioso refresco llamado Kabosu-chan. El kabosu es una especie de cítrico de color verde con un sabor que oscila entre una naranja y una lima, similar al yuzu.  Se cosecha casi exclusivamente aquí en la prefectura de Oita, y si de recomendar bebidas originales se trata, ¡no dejen de probar este refresco!

 

Bebida Kabosu-chan en Kunisaki, Oita.

 

Siguiente parada: templo Fukiji

Nuestra siguiente visita fue el Fukiji; la estructura de madera más antigua de todo Kyushu, y denominado tesoro nacional. También llamado Fukiji o Do, este templo, construido en el año 718, es uno de los tres templos principales de Amida Buda (o Amitabha, el buda más importante de la secta de la “Tierra Pura”, la más practicada aquí en el este de Asia).

Templo Fukiji de Kunisaki, Oita.
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Templo Maki o Do y sus estatuas

Nuestro siguiente destino fue el templo Maki o Do. Esta es una visita obligada para los amantes de las estatuas budistas. Las nueve figuras expuestas aquí están registradas como importante propiedad cultural de Japón, y la que llama la atención en especial es la estatua de bronce de Daiitoku Myoo (el dios de la guerra) sentado en un búfalo de agua, considerada una rareza, además de ser la más grande del país.
Pero antes de hacerse ilusiones, es necesario saber que está prohibido hacer fotografías dentro del recinto, y que las estatuas se encuentran detrás de un vidrio. Nos comentaba la guía que esta disposición es bastante nueva, y se debe a que la respiración de los visitantes -entre otras cosas- hacía que las figuras se deteriorasen rápidamente.

 

Ruta senderista Kumano Magaibutsu

Kumano Magaibutsu fue nuestra siguiente parada, y esta sí que fue un desafío. No por intentar comprender su historia, ni mucho menos, sino por los empinados escalones que hay que subir para poder observar los fabulosos budas esculpidos en la montaña.
Kumano Magaibutsu, camino entre la vegetación de Kunisaki (Oita).

Pero al ver a la gente de 70 y 80 años subir, al igual que yo, me daba más fuerzas. En la entrada reparten bastones para subir y con eso uno ya se puede imaginar que no será tarea sencilla llegar a la cima para observar las imágenes esculpidas en las rocas. Sin embargo, después de subir algunos peldaños, y aun más si se quieren tomar buenas fotografías, yo recomendaría especialmente a la gente joven no tomar el bastón y concentrarse en dónde se pone el pie.

Roca esculpida y ramo de flores en Kumano Magaibutsu (Kunisaki, Oita)

Subir es agotador, pero bajar es peligroso debido a la inconsistencia de los escalones improvisados, que en realidad no son más que un puñado de rocas. El premio a toda la fatiga tendrá su recompensa: las imágenes de Fudo Myoo (8 metros) y Dainichi Myorai (casi 7 metros) talladas en lo más alto de la montaña.

Escultura esculpida en una roca en Kumano Magaibutsu (Kunisaki, Oita).

 

Última parada: templo Futago-ji

La última visita del día fue dedicada al templo Futago-ji. Un monje muy simpático explicará, en diez minutos, la historia del templo, y algunos de los símbolos por los que destaca. Este templo fue fundado también a principios del siglo VIII, y el monje nos comentaba que las construcciones aquí en Kunisaki se mantienen muy bien, a pesar de su antigüedad.
La prefectura de Oita, y en especial Kunisaki, era conocida por sus rutas en malas condiciones, y eso dicen que fue una de las razones por las que los templos perduraron tanto tiempo y sobrevivieron a pesar de los incendios, vandalismos y otras atrocidades causadas en épocas de guerra.

Guardines de roca del Templo Futagoji en Kunisaki (Oita).
Los dos guardianes de roca que se encuentran en la entrada del templo son imponentes. Y con el fondo del bosque hacen un cierre perfecto para una jornada llena de aprendizajes, paisajes y emociones que es difícil combinar en un solo día… ¡A no ser que se decida hacer esta excursión!

 

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