El Zen<\/strong> (\u7985) es probablemente uno de los t\u00e9rminos japoneses m\u00e1s ilustres que han conquistado occidente. Sin\u00f3nimo de descanso para algunos o bienestar para otros, el Zen se origin\u00f3 en una rama japonesa del budismo Mahayana<\/a> centrado en la meditaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n
La ceremonia del t\u00e9 japon\u00e9s<\/strong> no es estrictamente parte de la meditaci\u00f3n, que generalmente pide a sus participantes concentrarse en un punto f\u00edsico en particular. Igualmente, este ritual nos ayuda a romper con los problemas del mundo<\/strong> exterior al crear un aura de calma durante la preparaci\u00f3n del t\u00e9. Es un protocolo para ser respetado.<\/p>\n\n\n\n
El anfitri\u00f3n del templo Iou-ji<\/strong> (\u533b\u738b\u5bfa) me recibi\u00f3 en un d\u00eda lluvioso. El templo fue dise\u00f1ado siguiendo el estilo de la arquitectura tradicional japonesa, y su car\u00e1cter acogedor se observa incluso entre la lluvia torrencial. Puedes envolverte de varios olores como el de la paja del tatami, y descansar tus ojos gracias a la suavidad de la luz a trav\u00e9s de las puertas deslizantes shoji<\/em> <\/strong>(\u969c\u5b50) <\/strong>e alegrar tu coraz\u00f3n con el jard\u00edn lleno de fuentes de agua y peque\u00f1as cascadas. Ahora es hora de descansar y satisfacer tu paladar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n
El t\u00e9 matcha<\/em><\/strong> tarda varios minutos en prepararse siguiendo un protocolo para respetar<\/strong> a los invitados. Despu\u00e9s de verter unas cucharadas de t\u00e9 de polvo de matcha<\/em> en el fondo de un taz\u00f3n de cer\u00e1mica, se a\u00f1aden unos cucharadas peque\u00f1as de agua caliente. Luego, se agita vigorosamente hacia abajo con un chasen<\/em><\/strong> (\u8336\u7b45), un peque\u00f1o batidor de bamb\u00fa espec\u00edfico para este fin. El tama\u00f1o de las burbujas en la superficie del t\u00e9 nos muestra la calidad de la preparaci\u00f3n del anfitri\u00f3n: cuanto m\u00e1s peque\u00f1as son, m\u00e1s suave ser\u00e1 la textura. Para mejorar la amargura del t\u00e9 matcha<\/em> se sirve junto un wagashi<\/em> <\/strong>(\u548c\u83d3\u5b50 – dulce japon\u00e9s) que encaja perfectamente con el t\u00e9. <\/p>\n\n\n\n
El dulce japon\u00e9s que me sirvieron aqu\u00ed estaba hecho de casta\u00f1as, una de las especialidades locales en la prefectura de<\/strong> Gifu<\/strong><\/a>. Con un sabor fuerte pero delicado y una textura que se derrite sin ser suave, es uno de los mejores compa\u00f1eros de matcha<\/em><\/strong> que he encontrado hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n
Despu\u00e9s de finalizar la ceremonia bebiendo todo el t\u00e9 sin dejar ning\u00fan rastro en el taz\u00f3n, tal y como dice el protocolo, pas\u00e9 a una sala de oraci\u00f3n<\/strong> para continuar este dulce momento. El monje encargado del templo me ayud\u00f3 a quemar un incienso mientras recitaba una breve oraci\u00f3n, no necesariamente relacionada con la pr\u00e1ctica de religi\u00f3n y sincretismo<\/a><\/strong>. Esta mentalidad es espec\u00edfica del archipi\u00e9lago japon\u00e9s y no importa mezclar pr\u00e1cticas o creencias; Todo lo anterior es un recuerdo f\u00edsico y espiritual.<\/strong><\/p>\n\n\n\n
El clima lluvioso permaneci\u00f3 durante esa experiencia pero no me molest\u00f3 en absoluto. Al contrario, nos dio una atm\u00f3sfera muy diferente que encajaba perfectamente con la meditaci\u00f3n Zen. La lluvia me ofreci\u00f3 momentos preciosos en el Iou-ji<\/strong>, como el tintineo del agua cayendo por las campanas tradicionales del jard\u00edn. <\/p>\n\n\n\n
Despu\u00e9s del pr\u00f3logo de la ceremonia del t\u00e9, era el momento de practicar la meditaci\u00f3n. El Zazen<\/strong> (\u5ea7\u7985) es una postura de meditaci\u00f3n sentada del budismo Zen<\/strong>, particularmente conocida en Occidente por las escuelas Soto<\/a> y Rinzai<\/a>. El prefijo za<\/em> significa \u00absentado\u00bb y el sufijo zen<\/em> es \u00abmeditaci\u00f3n\u00bb. Por lo tanto, Zazen es la meditaci\u00f3n sentada que se refiere a una postura que Buda adoptaba durante sus meditaciones.<\/p>\n\n\n\n
La pr\u00e1ctica puede diferir en algunos puntos dependiendo de las escuelas<\/strong>. En la Soto, los asientos miran hacia la pared del zendo<\/em> durante la pr\u00e1ctica y la caminata kinhin<\/em> se realiza a una velocidad muy lenta. La pr\u00e1ctica shikantaza<\/em> (\u53ea\u7ba1\u6253\u5750) no tiene objetivo, es cuesti\u00f3n de \u00absimplemente sentarse\u00bb<\/strong> y observar la situaci\u00f3n. En la escuela Rinzai, se sientan frente al pasillo central y la caminata kinhin<\/em> se realiza a una velocidad r\u00e1pida. Adem\u00e1s, la persona que medita se focaliza en un k\u014dan<\/em> (\u516c\u6848 – una breve discusi\u00f3n durante la meditaci\u00f3n Zen). Durante el Zazen, no usan sistem\u00e1ticamente el palo kyosaku<\/em> que golpea los hombros del meditador en caso de dormirse o de no estar concentrado, como podemos ver en esta meditaci\u00f3n Zen en Hamamatsu<\/a>.<\/p>\n\n\n\n
La recepci\u00f3n que me dieron en el templo Zensho-ji<\/strong> (\u5584\u660c\u5bfa) fue acogedora; no tienes que temer hacer una mala pr\u00e1ctica o sentir intimidaci\u00f3n si eres un novato en la meditaci\u00f3n Zen.<\/p>\n\n\n\n
All\u00ed, tras probar varias posturas, mis dolores y mis inadecuadas poses se revelaron. Un maestro del templo de Zensho-ji<\/strong> me record\u00f3 la rectitud de mi espalda, la inclinaci\u00f3n de mi cabeza y el ritmo de mi respiraci\u00f3n al evitarme con golpes de palo kyosaku<\/em>. Unos pocos minutos son suficientes para tomar conciencia de estos defectos que son dif\u00edciles de ver a diario y, por lo tanto, el cuerpo se bloquea constantemente sin enviar necesariamente se\u00f1ales de angustia.<\/p>\n\n\n\n
A pocos pasos del Zensho-ji, el templo Kofuku-ji<\/strong> (\u9ad8\u798f\u5bfa) ofrece una iniciaci\u00f3n al shuuji <\/em>(\u7fd2\u5b57<\/strong>) para aprender la caligraf\u00eda japonesa<\/strong>. El monje a cargo de este templo y su esposa de habla inglesa me dieron la bienvenida con una explicaci\u00f3n de historia del templo. Luego, una breve oraci\u00f3n con un mantra cantado<\/strong> y murmurado con el que pod\u00eda sentir vibraciones poderosas en lo m\u00e1s profundo de mi ser.<\/p>\n\n\n\n
El taller consiste en escribir tu nombre en kanji<\/em><\/strong>, que es uno de los sistemas de escritura japoneses<\/a> compuestos por sinogramas. Me ofrecieron ocho signos, cuatro por cada s\u00edlaba de mi primer nombre, L\u00e9o. Para la s\u00edlaba \u00abl\u00e9\u00bb eleg\u00ed el signo \u96f6 que significa cero, y para \u00abo\u00bb eleg\u00ed \u592e que significa centro o medio. Despu\u00e9s de una breve explicaci\u00f3n entre sonrisas y curiosidad (ya que mi conocimiento era algo inesperado) me pidieron que procediera a realizar el primer paso: frotar una barra sumi<\/em> <\/strong>(\u58a8 – tinta) en un suzuri <\/em><\/strong>(\u786f – tintero) para hacer la tinta negra necesaria.<\/strong><\/p>\n\n\n\n
Despu\u00e9s de varios minutos de fricci\u00f3n, la lecci\u00f3n realmente comenzaba. Me explicaron los correctos ejercicios y las reglas b\u00e1sicas de escritura<\/strong>, como l\u00edneas verticales dibujadas de abajo hacia arriba y l\u00edneas horizontales de izquierda a derecha; este \u00faltimo es un poco m\u00e1s complicado para un zurdo.<\/p>\n\n\n\n
Despu\u00e9s de practicar varias l\u00edneas de prueba guiadas para ganar confianza, el maestro gradualmente iba dej\u00e1ndome solo <\/strong>hasta casi completar los trazos de car\u00e1cter sin ayuda. Para los puntos dif\u00edciles y la memoria gestual, puso su mano en mi mano para hacerme entender todas las sutilezas diferentes de la presi\u00f3n y la velocidad de escritura que son necesarias para la elegancia y la delicadeza, o, a veces, me daba pistas con un gesto para una ejecuci\u00f3n digna de mi nombre.<\/p>\n\n\n\n