Era un plan sin fisuras: una noche en Kusatsu para pasear entre nieve, vapor y faroles, y al día siguiente estrenarme en el esquí japonés con una amiga que sí sabe lo que hace. En mi cabeza, la parte deportiva iba a ser una mezcla de torpeza entrañable y progreso visible; en la realidad, la física tenía otros intereses y los defendió con constancia. Aun así, esa es la gracia de un debut: llegar con expectativas, salir con divertidas anécdotas y descubrir todo lo que puede dar de sí una escapada corta: Kusatsu es fácilmente accesible desde Tokio en pocas horas, lo que lo convierte en el destino ideal para encajar en dos días sus famosas termas, callejeo compacto y deportes de invierno.
Día 1, llegada y paseo por Kusatsu Onsen
Desde Tokio, la ruta más habitual pasa por tomar el limited express desde la estación de Ueno hasta Naganohara-Kusatsuguchi (aprox. 2 h y 20 min), y de ahí tomar un bus hasta Kusatsu Onsen (aprox. 30 min dependiendo del tráfico). Alternativamente, también es posible viajar en Shinkansen desde la estación de Tokio hasta Karuizawa (aprox. 1 h) y enlazar allí con el autobús a Kusatsu Onsen (aprox. 1 h 30 min). En total, en ambos casos el viaje tarda unas tres horas, según cómo vayan las conexiones.
Llegamos hacia el mediodía, y el pueblo nos daba la bienvenida con olor mineral y columnas de vapor entre tejados. Un olor característico del que no te puedes escapar si lo que buscas son termas naturales, pero que pasas por alto a sabiendas del reconfortante baño que te espera. Pero antes que eso, lo primero es dar una vuelta por los imprescindibles de la zona.
Yubatake: el corazón humeante del pueblo
En Kusatsu, el centro tiene nombre propio: Yubatake. Imponente y fotogénico, también destaca como ejemplo de ingeniería bien resuelta: del suelo salen unos 4.000 litros de agua termal por minuto, y el vapor sube con una disciplina que ya querría yo para mis esquís.
El agua pasa por siete canales de madera colocados en fila; ahí se enfría lo justo antes de repartirse por el pueblo. Aparte de esto, la riqueza en sulfitos de las aguas locales permite que, bajo determinadas condiciones, cristalice en depósitos que se recogen como yunohana, muy valorados como sales de baño. De ahí viene el nombre “Yubatake”: el “campo” donde se cosecha ese sedimento. Hasta tal punto eran prestigiosas las aguas termales de Kusatsu, que varios shogunes Tokugawa ordenaban que se transportaran barriles hasta el Castillo de Edo (hoy en día Tokio).
Yubatake
TOURIST ATTRACTION- Kusatsu, Agatsuma District, Gunma 377-1711, Japan
- ★★★★☆
Netsunoyu y el Yumomi: tradición en directo
A un minuto a pie está Netsunoyu, parada obligada para ver en directo la danza popular local, conocida como Yumomi. Tras un vídeo de apertura, un pequeño espectáculo muestra esta danza que nace de una necesidad simple: mover el agua caliente con tablas para reducir la temperatura sin “rebajar” el agua termal con fría. Estos movimientos también fomentan la creación de la ya mencionada yunohana. Suele haber tres pases al día, por lo que no es difícil adaptar la visita a cualquier momento según el itinerario sin tener que correr.
Netsunoyu
TOURIST ATTRACTION- 414 Kusatsu, Agatsuma District, Gunma 377-1711, Japan
- ★★★★☆
Kosenji: escaleras con historia
Este es un templo budista de la escuela Shingon, con casi mil años de historia, que se alza como mirador natural tras un largo tramo de escaleras. Su figura central es Yakushi Nyorai, un Buda asociado a la curación, lo cual cobra un sentido especial dadas las propiedades curativas asociadas a las aguas termales.
Otros elementos de interés incluyen el pequeño pabellón Shakado, construido en 1603 a petición de un destacado médico de Edo, y una llamativa pagoda de cinco plantas, construida en 2023, dedicada también a Yakushi Nyorai.
Templo Kosenji
TOURIST ATTRACTION- 甲446 Kusatsu, Agatsuma District, Gunma 377-1711, Japan
- ★★★★☆
Kusatsu Onsen de noche
Al caer el sol, el centro vuelve a cambiar de cara. En la zona del Yubatake, la iluminación recorta el vapor y convierte la plaza en un bello escenario repleto de gente haciendo fotos, parejas paseando despacio o críos persiguiendo nubes blancas con las manos. Curiosamente, me daba la sensación de que el tono de las luces aportaba calidez a las escenas del pueblo, a pesar de la nieve.
No tardamos mucho en retirarnos, que tocaba levantarse pronto al día siguiente.
Día 2, rumbo a Kusatsu Onsen Ski Resort
Tras tomar el bus lanzadera entre el hotel y el resort de esquí, el ambiente ya venía cargado de energía: familias, grupos, gente con botas desabrochadas caminando como pingüinos con prisa.
Una vez allí, el alquiler de los equipos es bastante sencillo, aun para quienes no dominen el japonés del todo. Puedes hacerlo en el momento o reservar online con un sistema basado en QR: haces la reserva, recibes el código, lo escaneas allí para imprimir un comprobante y lo entregas en el mostrador antes de probar tallas. Esta última opción es la más recomendada por su sencillez, pero tiene plazas limitadas en días de mucha demanda. En dado caso, no te preocupes, que siempre queda la opción de alquiler in situ.
Asumiendo las pequeñas derrotas en la pista de principiantes
Antes de venir a Kusatsu Onsen, solo había esquiado una vez en el Pirineo catalán sin demasiado éxito, la verdad. Mi amiga, con bastante más experiencia que la mía, por suerte me acompañó un rato sin quejarse demasiado y disimulando la risa mientras me veía avanzar cinco metros, concentrarme como si estuviera desactivando una bomba, y acababa sentada con una elegancia discutible.
Lentamente iba pillando ritmo, aguantando más distancia entre caída y caída. Afortunadamente, la nevada del día anterior había dejado cantidades suficientes para amortiguar cada tropiezo. Con lo poco que me gusta el frío, al menos con tanta actividad no era difícil entrar en calor. Entre una cosa y otra, algo de consuelo tenía mientras pasaban a mi lado niños pequeños con una agilidad insultante. Y así, perfeccionando el arte de caer, transcurrió mi mañana hasta la hora de comer.
El comedor de una estación de esquí tiene una cualidad democrática: todo el mundo llega con la misma cara de cansancio y la misma urgencia por algo caliente. Nos sentamos en la cafetería del resort con bandejas humeantes y ese silencio breve de quien vuelve a sentir las manos. Yo fui a lo local y pedí kumazasa udon: fideos con un matiz vegetal suave y un color que parece prometer salud, aunque a esas alturas mi prioridad era otra: recuperar energía para seguir cayéndome con entusiasmo. Comer temprano ayudó a esquivar lo peor de la cola, y un té caliente hizo su trabajo.
Final del ejercicio por todo lo bajo
Después de comer, volví a la pista con la confianza inflada de quien cree que un bol de udon arregla la coordinación. En algún momento de la tarde llegó la caída definitiva: de esas que empiezan como “voy controlando” y terminan con un sonido que no debería existir. Mi gorro salió volando junto con las gafas protectoras y las gafas de ver. Me incorporé rápido, hice el chequeo básico —muñecas, rodillas, orgullo—, pero un simple gesto para sacudir la nieve partió mis gafas a la mitad. Gracias, destino, ya me quedó claro: ya aprendí suficiente.
Aproveché el aviso, recogí mis cosas y di por cerrada la sesión con una mezcla de alivio y risa. Mi amiga acabó poco después.
Kusatsu Onsen Ski Resort
TOURIST ATTRACTION- Japan, 〒377-1711 Gunma, Agatsuma District, Kusatsu, 白根国有林158 林班
- ★★★★☆
Recuperación en Otaki no Yu y un postre bien ganado
Después de un día de nieve y de poner a prueba la dignidad y la resistencia, Otaki no Yu viene como caído del cielo. Uno de los onsen más conocidos de la zona, funciona cada día de 9:00 a 21:00 (última entrada 20:00) y cuesta 1.200 yenes para disfrutar de sus baños a tu antojo. Para los más tímidos, tiene la opción de reservar un baño privado por horas por una tarifa adicional, pero hay que consultar con antelación por si acaso.
El establecimiento tiene un buen repertorio de baños, incluyendo baños exteriores rotenburo, pero lo que más me gusta de este onsen es el awaseyu: una secuencia de cinco bañeras con temperaturas escalonadas, aprox. 38–46 ºC, pensada para pasar de la tibia a la más caliente de manera progresiva. Nada mejor que esto para calmar la musculatura y tratar de minimizar las espectaculares agujetas del día siguiente.
Otaki no Yu
POINT OF INTEREST- 596-13 Kusatsu, Agatsuma District, Gunma 377-1711, Japan
- ★★★★☆
Y tras salir del onsen, la guinda del pastel justo enfrente: Grandefiume KUSATSU, con su goloso plan de 60 minutos para comer todo el helado que quieras por tan solo 880 yenes. Cuatro sabores a elegir y una variedad de biscotes como acompañamientos para montártelo como quieras y recuperar con creces todas las calorías perdidas con tanto ejercicio.
Grandefiume KUSATSU
STORE- 594-4 Kusatsu, Agatsuma District, Gunma 377-1711, Japan
- ★★★★☆
Dos días y una noche en invierno dan mucho de sí para disfrutar de un plan redondo en Kusatsu Onsen, con tiempo suficiente para pasear sin prisa por el centro y aprovechar al máximo las opciones de esquí que hay en los alrededores. Si me preguntan por el balance final: Me divertí mucho, no mejoré gran cosa al esquiar, pero, eso sí, me hice unas gafas más resistentes en cuanto regresé a Tokio.