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Patrocinado por la Asociación Turística de la Prefectura de Shizuoka.

 

Iniciamos aquí el relato de la que sería la última etapa en el viaje que nos llevó a recorrer la provincia de Shizuoka. Si hasta el momento todo el viaje había sido en tren, este capítulo final no podía ser menos. De hecho, es más. Quiero decir que es también en tren, pero se trata de un tren muy especial: el Tenryu Hamanako.

Subimos a la única línea de la compañía ferroviaria Tenryu Hamanako para conocerla de forma integral. Vamos a empezar el recorrido en un extremo de la línea, en la estación de Kakegawa, y no saldremos hasta la parada final, en Shinjohara.

Tenhama, estación de tren en Shizuoka.

Esto no quiere decir que nos limitemos a mirar por la ventanilla; realizaremos algunos altos en el camino, aunque no precisamente para quedarnos quietos. Atravesaremos la zona rural del extremo sudoccidental de Shizuoka, una zona muy poco frecuentada por el turismo, al menos por el turismo extranjero, pero repleta de lugares por descubrir. Y eso es justo lo que haremos. Os proponemos breves excursiones buscando lugares interesantes, bellos y curiosos. Parajes no muy conocidos pero que bien valen una visita.

 

¡Viajeros al tren!

Tras pasar la noche en el estupendo ryokan de Fujinomiya, salíamos temprano, pero con fuerzas renovadas, en pos de una nueva aventura. La línea JR Minobu nos llevaba a Fuji, donde transbordaríamos a la línea JR Tokaido en dirección oeste. La estación de Kakegawa era nuestro objetivo.

Kakegawa no es una estación muy grande. Por eso, en un sencillo transbordo, ya estábamos en los aún más pequeños andenes de Tenryu Hamanako. Pequeños porque, en definitiva, no se requieren grandes instalaciones para unos trenes que no se componen más que de un vagón.

Tren Tenryu Hamanako, en Shizuoka.

Pequeños pero cómodos trenes, no en vano, todo el parque móvil se encuentra en condiciones de conservación perfectas. Incluso algunos son de muy reciente incorporación.

Interior del tren Tenryu Hamanako en Shizuoka.

Estos coquetos vehículos nos llevarán por un agradable ambiente rural. El viaje en sí es toda una delicia, ya que permite recrearnos en multitud de paisajes, sencillos algunos, espectaculares otros. Las pequeñas, muchas veces vetustas, solitarias estaciones, son de un especial atractivo. Y el recorrido está trufado de detalles simpáticos o interesantes que plantean un reto a la batería de la cámara fotográfica.

Carteles del Tenryu Hamanako en Shizuoka.

Así es la cartelería que indica el nombre de la estación y las estaciones contiguas en ambas direcciones.

Vistas de Shizuoka desde el tren Tenryu Hamanako.

Un espantapájaros saluda al paso del tren.

¿Cómo funciona?

Conviene aclarar un poco el sistema de pago para abordar la línea Tenryu Hamanako. Las estaciones principales disponen de personal y taquillas. En ellas simplemente se adquiere un billete hasta el destino deseado y no habrá mayor complicación. En las estaciones sin atención en ventanilla, simplemente subimos al tren y recogemos, de una máquina, un ticket numerado. El precio del billete varía dependiendo del recorrido que hagamos. La información al respecto se muestra en un panel en el frontal del tren. Es el mismo sistema que rige muchas líneas de autobuses. El panel indica el coste que tiene bajar en la próxima parada en función del número de zona en la que nos subimos.

Interior del tren Tenryu Hamanako en Shizuoka.

El panel luminoso muestra el nombre de la próxima estación y el importe a abonar, según dónde hayamos abordado el tren.

Si la estación de destino dispone de personal, simplemente bajamos y entregamos el ticket. Si era un billete ya pagado, simplemente salimos. En caso de tener un ticket de zona, abonaremos al empleado el importe correspondiente.

La cosa cambia en las estaciones sin personal; ahí la operación se realiza antes de abandonar el convoy. En la máquina validadora tenemos que introducir nuestro billete. Nuevamente, los viajeros con billetes pagados obtendrán el permiso automático para salir. El resto, deben introducir, también en la validadora, el importe requerido.

 

La estación Tenryu Futamata

Mientras os explicaba todo eso, hemos llegado a nuestra primera parada. Se trata de la estación principal de la localidad de Futamata. Es, tal vez, la estación más grande del recorrido, con varias vías muertas para la gestión del tráfico, así como para el estacionamiento y reparación de los vehículos. Un lugar muy emblemático para esta línea, como atestigua la antigua locomotora que preside la plaza frente a la estación.


Estación Tenryu Futamata en Shizuoka.

Pese a ser la mayor estación de la Tenryu Hamanako, no deja de tener ese encanto algo naíf que distingue a la línea. Tomamos un par de fotos de la estación y nos disponemos a iniciar nuestra primera excursión de la jornada.

Interior de la estación Tenryu Futamata en Shizuoka.

Exterior de la estación Tenryu Futamata en Shizuoka.

Un castillo samurái en Futamata

Caminamos apenas 10 minutos por las calles de Futamata hasta encontrar una colina cubierta de una densa arboleda. La subida es escarpada, pero breve. En la cima nos esperan los restos del Castillo de Futamata. En pie sólo quedan los muros exteriores de los diferentes anillos defensivos. En el honmaru, el corazón de la fortificación, encontramos, en buen estado, el basamento de la que fuera torre principal.

Futamatajo, restos de un antiguo castillo en Shizuoka.

En su época, el castillo no fue una plaza de primer orden. Sin embargo, sí tuvo su papel como guardia y vigía del tráfico por el río Tenryu. Los árboles ocultan ahora la vista sobre el río. Estando allí se puede entrever el impresionante paisaje del valle fluvial. No es posible, sin embargo, captarlo con la cámara. Tendréis que acercaros personalmente para disfrutarlo.

También son disfrutables los pequeños templos que ahora ocupan las inmediaciones, con un curioso puente de acceso a uno de ellos. Pasamos por debajo de este en nuestro descenso del castillo y nos dirigimos, para continuar nuestro viaje, a la estación de Futamata Honmachi. Allí, una curiosa escultura-silla entretiene nuestra espera.

Estación Futamata Honmachi, Shizuoka.

Un puente sobre el río Tenryu

Al reemprender la ruta del Tenryu Hamanako desde Futamata Honmachi, enseguida atravesamos un túnel. No es demasiado largo, por lo que enseguida volvemos a estar rodeados de luz. Además, en un paraje extraordinario. El valle fluvial que atisbamos desde el castillo nos acoge con espectaculares vistas. A nuestra derecha, un magnífico puente metálico posa para nosotros.

Puente sobre río Tenryu en Shizuoka

Además de un bello panorama, el río nos ofrece una parcial respuesta al pequeño misterio que esconde el nombre de esta línea. Esperaremos aún un poco más para resolver la segunda mitad del caso. De momento, seguimos nuestra ruta hasta Miyaguchi. Allí, gozaremos una feliz experiencia en la que no me voy a extender porque ya la conté con detalle en el anterior artículo. Saboreando aún el buen sake de la destilería Hananomai, proseguiremos la ruta hasta otra de las estaciones principales del recorrido.

 

La estación de Kanasashi

En Kanasashi se ubica una escuela de secundaria que hace de su estación una de las más animadas de la línea. Coincidiendo con la hora de salida escolar, nos mezclamos con un buen puñado de estudiantes mientras tratamos de aclarar, en el mapa, cuál es el rumbo adecuado para nuestra próxima excursión.

Estación de Kanasashi en Shizuoka.

En esta ocasión nos toca una buena caminata. Debemos encaminarnos en paralelo a las vías hasta una carretera principal que las atraviesa. En paralelo a esta, subir y bajar una colina hasta encontrarnos en un espacioso valle. Seguiremos la carretera un poco más para llegar a un largo puente. Al atravesarlo, habrán pasado unos 30 minutos. Estamos algo cansados, pero satisfechos por haber alcanzado nuestro objetivo. La satisfacción se tornará en alegría al comprobar que el esfuerzo realmente valía la pena.

 

El monasterio Ryotanji

Aquí nos hemos plantado en un enorme recinto de culto budista. ¿Un templo más, como tantos hay en Japón? No. Se trata del extraordinario monasterio de Ryotanji. Su hermosa puerta-torre de acceso ya nos hace presagiar que estamos entrando a un lugar singular.

Monasterio de Ryutanji en Shizuoka.

El monasterio de Ryotanji no destaca únicamente por su tamaño. Fundado en pleno periodo Nara, en el año 733, se trata de uno de los primeros monasterios de budismo zen que se establecieron en el archipiélago nipón. La familia Ii, destacado clan en la historia del país, hizo de él su refugio espiritual. A su valor arquitectónico hay que sumar el sensacional patrimonio artístico que ha acumulado a lo largo de su prolongada historia.

Interior del Monasterio Ryutanji en Shizuoka.

Ryotanji está ahora viviendo un momento de popularidad. La televisión nacional NHK emite, actualmente, con gran éxito, la serie Onna jōshu Naotora. La Naotora del título fue una mujer del siglo XVI, hija única del cabeza de la casa Ii. La prematura muerte del padre la convirtió, a temprana edad, en única heredera del feudo bajo dominio de esta familia. Así fue como la joven, que iba para novicia de este monasterio, tuvo que ponerse a prueba entre intrigas políticas y campañas militares, conviertiéndose en una mítica mujer samurái. La imagen de Naotora, ya sea en retratos de época, fotogramas televisivos o simpáticos dibujos estilo manga, está presente por toda la localidad. Y, aún así, el icono principal de Ryotanji no es Naotora, sino su fabuloso jardín.

Jardín Ryutanji en Shizuoka.

Una última maravilla: el lago Hamanako

Con pena, abandonamos el Ryotanji. Pena por alejarnos de tan maravilloso lugar, pero también por afrontar, definitivamente, la última etapa de nuestro viaje. Sin embargo, quedaba aún mucho que disfrutar. De vuelta a Kanesashi, subíamos de nuevo al tren para afrontar el último tramo. Antes de llegar al final de trayecto en Shinjohara, a la luz crepuscular del final de la jornada, aparecía ante nosotros un extenso lago…

Lago Hamanako al atardecer en Shizuoka.

…despejando la segunda incógnita del nombre de la línea, ‘Tenryu Hamanako’: la vía discurre bordeando el lago Hamanako hasta el final de la línea. Decíamos adiós, nostálgicos, a Shizuoka. Shizuoka nos devolvía, con amabilidad, el saludo, ofreciéndonos esta última y memorable imagen con la que recordarla.

Atardecer en Hamanako, Shizuoka, Japón.

 

GUÍA DE SHIZUOKA

¿Necesitas más información? Puedes encontrar información actualizada sobre la historia de Shizuoka, así como lugares de interés, alojamiento, comida y transporte en el siguiente enlace:

https://shizuoka-guide.com/english/

 


 

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Jose Montaño

Jose Montaño

Me gusta viajar, así que fui al lugar que me parecía más lejano. Me gusta el cine, así que trato de seguir viajando a través de las películas. Me gusta escribir, así que empecé a convertir esos viajes en palabras. Me gusta leer, así que espero que os guste leerme.

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