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Visitar otro país suele ser una experiencia divertida y emocionante, pero en ocasiones también se puede tornar angustiosa, especialmente cuando se trata de estancias largas en destinos remotos. No es raro que, en estos casos, experimentemos el famoso “shock cultural“. 

 

¿Qué es el shock cultural?

Todos los que tenemos cierta experiencia viajando por el mundo nos hemos sentido en algún momento algo abrumados ante la idea de coger ese avión que te llevará a la otra punta del planeta, a pesar de haber comprado el billete muy despreocupadamente unos meses antes. Esta sensación de angustia y desasosiego suele desaparecer nada más aterrizar y comenzar tu aventura. Pero, en otras ocasiones, la situación puede ir a peor.

El shock cultural o choque cultural es la ansiedad que experimenta un individuo al entrar en contacto con una cultura o sociedad distinta a la propia, principalmente al viajar a un país extranjero por un periodo prolongado de tiempo. Esta clase de trastorno se produce ante la imposibilidad del individuo de asimilar el nuevo estilo de vida, lo que puede desencadenar en ataques de pánico, sentimiento de inseguridad, estrés, frustración, depresión y nostalgia, entre otros síntomas.

Zoshiki Arcade, barrio tradicional en Ota-ku, Tokio. Los barrios tradicionales pueden provocar un shock cultural

Zoshiki Arcade, barrio tradicional en Ota-ku (Tokio).

No somos conscientes de ello, pero en nuestro día a día entramos en contacto con una enorme variedad de referencias culturales a las que sabemos responder de manera inmediata y efectiva porque forman parte de nuestra vida diaria: en España sabemos que se nos servirá pan con la comida y tapas con las bebidas, que de 2 a 5 de la tarde casi todas las tiendas están cerradas, que si quieres un sello lo tienes que comprar en el estanco, que cuando te presentan a alguien lo suyo es darle dos besos, etc. Cuando sales de tu país, todos estos códigos sociales “preestablecidos” se desmoronan, y no te queda otra que asimilar la nueva cultura partiendo de cero; un proceso lento y que inevitablemente te empujará a verte envuelto situaciones embarazosas en más de una ocasión.

 

Shock cultural en Japón: primeros pasos

Si el propósito de tu viaje es el turismo o el ocio y no vas a pasar más de dos o tres semanas en el país de destino, lo más probable es que nunca llegues a experimentar el shock cultural, principalmente porque estarás tan ocupado y entretenido que no te dará tiempo a procesar el cambio. Pero la cosa es muy distinta cuando vas a vivir en otro país durante meses o años. Y aún más cuando el país en cuestión no sólo está en la otra punta del planeta, sino que el idioma te resulta absolutamente ininteligible, como es el caso de Japón para la mayoría de occidentales. El simple hecho de salir del aeropuerto de Narita tú sólo y no entender ninguno de los carteles con los que te cruzas te puede provocar ansiedad, además del típico sentimiento de “¿Habré hecho mal viniendo aquí? ¿Y si me pierdo?”

Barrio electrónico de Akihabara, en Tokio (Japón)

Barrio de Akihabara.

Al pisar Tokio por primera vez uno tiene la sensación de que todo es más grande y más caótico. Y, desde luego, siempre está presente la barrera del idioma. Pero, en general, Tokio no dista demasiado de lo podríamos encontrar en cualquier capital europea o americana: edificios altos, trenes, autobuses, taxis, gente yendo y viniendo con sus móviles en la mano, un McDonalds por aquí, un Zara por allá… La globalización está presente aquí al igual que en cualquier otro rincón del mundo. Son los pequeños detalles, las sutiles diferencias de las que no te percatas a primera vista, las que marcan la diferencia.

Barrio de Shibuya en Tokio

Starbucks (al fondo) en Shibuya.

Llega un momento en el que te toca lidiar con las peculiaridades del país de destino; Japón, en este caso. Tras varias semanas viviendo en Tokio llega la hora de sacar la basura que has ido acumulando, y entonces aparece el primer obstáculo… cuando te das cuenta de que jamás has visto un cubo de basura en ningún sitio: ‘¿dónde se tiran los deshechos?’ ‘¿Existe algún tipo de protocolo al respecto?’ (sí, existe un protocolo que daría para tesis doctoral y al que deberíamos dedicarle otro post). A estas zozobras se van uniendo muchas otras: ‘¿qué tengo que hacer si me pongo malo y tengo que ir al médico?’ ‘¿Me tengo que quitar los zapatos para entrar en este templo?’ ‘¿Puedo hablar por teléfono en un espacio público?’ ‘En los restaurantes, ¿dejo propina?’ ‘¿Apretón de manos o reverencia?’ ‘¿Pasa algo si llego tarde a clase?’ ‘¿En qué orden me como toda esta comida?’ Y el clásico: ‘¿pero cómo funciona este váter?’

Todas estas dudas, unidas a la nostalgia que produce alejarse de tu país, tus amigos y tu familia, pueden desencadenar en este shock, del que puede ser muy fácil, muy difícil o imposible deshacerse, según la persona que lo sufre.

Mirador de la torre Tokyo Skytree de Tokio

Amigas disfrutando de las vistas desde el mirador de la torre Tokyo Skytree; la más alta de Japón.

 

Centros españoles en Tokio

Evidentemente, hacer alguna amistad siempre es la mejor baza contra la soledad; un compañero de trabajo o de clase, un expatriado (como tú) al que has conocido en algún foro de internet… Una persona experimentada (o no) que te ayude a navegar las intricadas calles de Japón y que te ofrezca consejos útiles sobre la cultura del país nipón. En estos casos viene bien visitar webs como Spaniards, donde expatriados españoles que viven en todas partes del mundo ofrecen consejos y trucos; Expat, página que ofrece recursos y actividades a emigrantes de cualquier país; y ExpatsGuide, diseñado especialmente para extranjeros residentes en Japón.

Visitar lugares que existen en tu propio país también te ayudará a sentirte “en casa”: irse de compras a un H&M, comerse una tortilla en un bar español o un ceviche en un restaurante peruano, o darse un paseo por un parque o un centro comercial (que al fin y al cabo son prácticamente iguales en todas partes) apaciguarán los síntomas del shock cultural. Si nada de esto te ayuda, siempre puedes acercarte al Instituto Cervantes de Tokio, donde se llevan a cabo exposiciones, cuentacuentos en español y proyecciones de películas hispanas de manera gratuita (en la mayoría de casos). En ocasiones incluso se realizan catas de vinos, conciertos y conferencias de todo tipo, siempre en castellano.

Bar Camp Nou del barrio de Ota, en Tokio

Bar de temática futbolística en Ota-ku.

Tokio, al ser la ciudad más grande y poblada de Japón, y por ende la más cosmopolita (se estima que hay unos 400 000 residentes extranjeros en la capital nipona), cuenta con una gran variedad de establecimientos foráneos. Manantial es una librería especializada en literatura hispana que se encuentra en el barrio de Chiyoda, y donde podrás encontrar ejemplares en castellano de autores como Vargas Llosa y Cortázar, entre muchos otros. La biblioteca del Instituto Cervantes, que mencionábamos anteriormente, también cuenta con un enorme número de ejemplares en castellano, vasco, gallego, catalán y valenciano de grandes clásicos de la literatura española, así como libros en japonés sobre España y Latinoamérica, novelas japonesas traducidas al castellano e incluso revistas de diferentes materias y países en español.

 

Gastronomía hispana y latina en Japón

Si lo que echas de menos es la comida, te interesará visitar Ameyoko, una zona del barrio de Ueno donde encontrarás dulces típicos de todas partes del mundo, como por ejemplo barritas Kinder Bueno. En DulceMina, pastelería en la ciudad de Moriya (que dispone, también, de venta online), encontrarás toda clase de polvorones, mazapanes, mantecados y turrones para que tus navidades en la otra punta del mundo sean lo menos melancólicas posibles, además de sobaos, tartas de santiago y palmeras, entre otros muchos dulces españoles. Por supuesto, no dejes de pasarte por el emblemático San Ginés, que abrió sus puertas en Shibuya en 2010 tras más de un siglo vendiendo churros en la capital española. Si esto no te hace sentir de vuelta en España, nada lo hará.

Disfrutando de una cerveza Estrella Galicia en un crucero en Hiroshima

Disfrutando de una Estrella Galicia en un yate en Hiroshima.

Otros sitios donde puedes conseguir productos españoles y latinos online son AmazonRakuten, donde encontrarás Cola Cao, Nocilla, agua Vichy Catalán, cerveza Mahou, Mixta, Estrella Galicia y caldo de paella, entre otros.

Con todo y con esto, siempre debes tener presente que no estás en casa, y que por muchos bocatas de calamares que te tomes en Japón y por muy bien que aprendas el idioma siempre serás un forastero en tierra extraña. Lo más importante es no dejar nunca de hacer turismo. Mantente activo; cuanto mejor conozcas el país, más fácil te resultará adaptarte al mismo y menos meterás la pata en situaciones sociales. Puede que, llegado el momento de volver a casa, tras varios años viviendo en Japón, el ciclo comience de nuevo y tengas que adaptarte a volver a vivir en tu país de origen. Disfruta de tu estancia en Japón; por difícil que se te haga al principio, merecerá la pena.

 

 

Virginia González

Virginia González

Freelance writer and translator from Spain, wanna be amateur photographer and film enthusiast. Always saving up for the next big trip. / Escritora y traductora freelance española, aficionada a la fotografía y amante del cine. Siempre estoy ahorrando para mi próximo viaje.

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