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La verdad sobre Tokio

FEATURED Primera vez en Japón Tokio
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La meca del cyberpunk. Jungla de concreto. Tradición y modernidad en delicado equilibrio. Seguro que has leído estas descripciones sobre Tokio mil veces. Son clichés repetidos ad nauseam por quienes solo la conocen a través de reels de Instagram o cuatro días de vacaciones. Y son, en su mayoría, basura reciclada.

Llevo casi diez años viviendo en esta ciudad y puedo decirte algo con certeza: no tienes ni idea de lo que es Tokio hasta que no vives aquí. Y probablemente tampoco después.

El título del artículo viene a colación de la reflexión de nuestro editor sobre este tema hace unos pocos meses, donde vi reflejadas algunas conversaciones que llevo años teniendo con otros residentes o compañeros de profesión en Tokio. No solo en la redacción de Voyapon, sino también en bares, cafés, cenas. Las mismas risas ante la inacabable letanía de topicazos. 

Confieso sentimientos contradictorios. Lamento que Tokio sea tan incomprendida, pero también agradezco que la mayoría se quede en Shibuya y Asakusa. Algunos lugares mejoran cuando están fuera del circuito turístico. ¿Egoísmo? Tal vez. Pero si miras mi historial de publicaciones, verás que también dedico esfuerzos a mostrar facetas menos conocidas: la cara B de Shinjuku, barrios con encanto, paraísos urbanos, e incluso monumentos que ni los japoneses conocen.

Tokio, la ciudad interminable

Una de las ideas fundamentales del artículo de Paul gira en torno a una obviedad: Tokio es gargantuesca. Es imposible conocer todo. La vida del residente promedio transcurre en los ámbitos cercanos de su residencia y lugar de trabajo o estudios, y quizá las zonas de ocio donde pueda ir a pasar el rato de vez en cuando. Soy una gran afortunada en ese aspecto, ya que recorrer la ciudad y el resto del país forma parte de mi trabajo, y puedo decir con confianza que probablemente pertenezco a una minoría en cuanto a todos los rincones que conozco de esta ciudad. 

Calles menos concurridas, la verdad sobre Tokio

Y aún así, mis amigos en el extranjero se sorprenden cuando digo sin lugar a dudas que no hay manera de que me acabe esta ciudad, aún después de llevar cerca de 10 años viviendo en ella o 17 años desde que empecé a visitarla con regularidad. 

Unas vistas aéreas de la ciudad de Tokio

Imaginaos entonces la cara que se me queda cuando veo que el itinerario típico del visitante extranjero a duras penas dedica 3 o 4 días a Tokio (y 2 de ellos haciendo visitas de 1 día a Nikko o Kamakura y Enoshima). Comprendo que para muchos, visitar Japón será un evento único en la vida, y que de alguna manera hay que encajar los días para meter los destacados de todo un país en un itinerario de dos semanas. Ello no quita que no pierda oportunidad de dar la tabarra entre amigos o parientes para que dediquen más espacio a Tokio si vienen a Japón. 

Ideas contraintuitivas sobre Tokio

No es que las descripciones superficiales de Tokio sean falsas. Pero se quedan en la anécdota y no hacen justicia a los matices que convierten a Tokio en una ciudad extraordinaria. Así que me gustaría introducir unas cuentas ideas al respecto: 

Tokio es poco densa, y tremendamente verde

Hace años, esta espectacular foto aérea de Tokio con el Fuji de fondo se hizo viral, por motivos obvios. Lamentablemente, lo que no es obvio a vuelo de pájaro es lo ridículamente verde que es esta ciudad y lo sorprendentemente poco densa que es. No tardé en ver esta foto citada en más de un sitio como ejemplo de infierno urbano o aglomeración inhumana y me da mucha pena que más de uno pueda quedarse con una imagen que no tiene nada que ver con la realidad. 

Para que os hagáis una idea, mientras que Tokio tiene una densidad de apenas 6.000 personas/km2, Barcelona, indiscutiblemente una de las mejores ciudades del mundo en cuanto a urbanismo y calidad de vida, casi triplica la densidad de Tokio con 15.000 personas/km2. En Tokio llueve una barbaridad y la vegetación crece a un ritmo vertiginoso, hasta tal punto que estoy convencida de que dominaría el paisaje en un instante en caso de un cataclismo.

Tokio no se entiende si no se camina a conciencia

Pido perdón por soltar una perogrullada como la copa de un pino, que podría aplicarse de igual manera a cualquier ciudad del mundo. Pero siento que es especialmente relevante recalcar esto aquí. Las enormes dimensiones de Tokio hacen que sea lógico tomar el tren para ir de una punta a otra, o en ocasiones tirar de taxis. Tomar el tren de Shinjuku a Shibuya es eficiente, pero te pierdes todo lo que existe entre ambos puntos. Las calles residenciales de Sendagaya. Lavabos públicos de diseño en Yoyogi. Moteles con nombres desternillantes. Pequeñas tiendas de barrio. 

El Tokio que conecta los grandes nodos es invisible desde el metro, o pasa a toda velocidad desde el tren. Una vez caminando sin rumbo fijo, me topé con un conjunto de templos preciosos en medio de varios rascacielos por Shibuya. Otro día descubrí canales llenos de encanto caminando por los alrededores del río Sumida. Me topé un día con una de mis cafeterías predilectas mientras deambulaba por callejones de Tsukiji. Tokio atrae con el brillo de sus grandes destacados, pero te enamora cuando te depara sorpresas donde menos lo imaginas. 

Tokio es una ciudad tranquila y silenciosa

La vida en las grandes ciudades suele ir asociada a ideas de velocidad o frenesí, y Tokio no es una excepción, sobre todo cuando vemos imágenes de grandes muchedumbres en las zonas más comerciales de la ciudad, como las del famoso cruce de Shibuya. Pero esas imágenes son la excepción, no la regla. La mayor parte de Tokio es residencial, ordenada, casi sorprendentemente callada. 

Aléjate un poco de las estaciones principales y no tardarás en caminar en silencio. No significa que no haya nada; comercios locales y encantadores cafés siguen salpicando el mapa, pero son lugares que no salen en las guías. Incluso barrios un poco más conocidos como Yanaka o Kagurazaka son lugares donde no es difícil disfrutar de completa solitud cualquier tarde entre semana. 

Hay (al menos) 23 tipos diferentes de Tokio

A nivel administrativo, Tokio en realidad es un conjunto de 23 ciudades, cada una con su carácter. Y eso ya sin meternos en el resto de la prefectura de Tokio o expandiendo la búsqueda al área metropolitana de Tokio. A grandes rasgos, se suele hablar de lo que serían las zonas más céntricas dentro del círculo de la Yamanote, y el este o antiguo shitamachi, pero meterse en cada municipio es meterse en mundos completamente distintos. 

Una persona disfrutando de un parque en Tokio

Barrios bohemios como Koenji o Shimokitazawa, con tiendas vintage o locales de música en vivo o minúsculos bares, están a años luz de los grandes y modernos centros comerciales en la bahía; hay barrios detenidos en el tiempo si nos asomamos un poco al suroeste de la ciudad, por no hablar de la cantidad de tesoros locales que nos esperan si nos adentramos un poco más hacia el norte. Perderse por las izakayas de Yurakucho, llenas de oficinistas al terminar su jornada, es una aventura en sí misma. Me sigo quedando corta. 

Una zonade tabernas izakaya en Yurakucho

Si vienes de visita, por supuesto, ve a Shibuya, sube a la Tokyo Skytree, visita Asakusa. Pero también haz esto: elige una estación al azar en el mapa del metro. Bájate. Camina sin Google Maps durante una hora. Entra al primer café que veas. Observa. No encontrarás el “verdadero Tokio” porque no existe un solo Tokio verdadero. Pero encontrarás tu Tokio, algo probablemente más valioso que seguir cualquier lista de “imprescindibles”.

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Toshiko Sakurai

Disparo (¡con mi cámara!), luego existo. Pinto con luz y junto letras como buenamente puedo. Llegué a Tokio desde Barcelona en otoño de 2017 y desde entonces me dedico a capturar rincones de la ciudad a bordo de mi bicicleta. Cuando no llevo la cámara encima, acostumbro desafiar la ortodoxia culinaria mezclando estilos de todos los lugares donde he vivido.

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