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El castillo de Fukuyama fue uno de los más grandes e importantes de Japón en la época Edo. Se construyó en 1622 en lo alto de una colina en la ciudad de Fukuyama con materiales ‘prestados’ del castillo de Fushimi, por lo que se tardó relativamente poco tiempo en acabar de erigirlo; unos tres años en total.

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Como muchos otros castillos de Japón, la mayor parte del edificio se destruyó tras diversos ataques aéreos en la Segunda Guerra Mundial. En 1966 se llevó a cabo su reconstrucción y se inauguró un museo sobre la historia de la época Edo en su interior.

Castillo de Fukuyama en Hiroshima

A día de hoy, el castillo sigue siendo muy imponente y mucho más grande que la mayoría de los que hay en la zona. El edificio se encuentra en un parque a unos 100 metros de la estación de tren de Fukuyama, justo enfrente de la vía. De hecho, las mejores vistas del castillo se aprecian desde el andén del Shinkansen, que se encuentra a varios metros de altura y está rodeado de cristaleras.

Vista del Castillo de Fukuyama desde la estación del tren Shinkansen

Vista del castillo desde la estación de tren.

 

Castillo de Fukuyama, su museo y su parque

Para llegar hasta el parque tan solo hay que cruzar la calle y subir unas escaleras; en total, un par de minutos a pie. De todos los monumentos de este tipo que he visitado fuera de Tokio, este es el que más cerca está de cualquier tipo de transporte público, por lo que merece la pena acercarse desde Hiroshima a verlo. Además, tan solo se tarda poco más de media hora en llegar desde Hiroshima a Fukuyama en Shinkansen.

El parque (donde también se encuentran el Museo de Caligrafía y el Museo de Arte Contemporáneo), es muy agradable y amplio y está abarrotado de árboles. La entrada al castillo cuesta 200 yenes e incluye acceso ilimitado a todas las salas. Cuatro de las cinco plantas sirven como museo, donde se explica la historia del mismo desde su construcción hasta su destrucción, en el contexto de la época Edo.

En contra del museo está su escasa adaptación al público internacional; casi toda la información que se ofrece aparece en japonés y no existen guías en otros idiomas, ni personal al que preguntar. El museo no está renovado por dentro y no posee unas instalaciones modernas y cómodas a la altura de las que encontraríamos en Tokio y Kioto, pero ofrece la posibilidad de observar algunos objetos muy interesantes a un precio más que asequible, con la ventaja de estar mucho menos transitado que sus semejantes de las grandes urbes niponas.

Panorama de Fukuyama visto desde la última planta del Castillo de Fukuyama

Vista desde el mirador.

 

Mirador del castillo con vistas a Fukuyama

Lo más interesante del castillo es el mirador que hay en la última planta, que ofrece unas vistas estupendas de Fukuyama y alrededores. La ciudad, vista desde las alturas, da la impresión de ser mucho más grande y moderna de lo que uno se imagina al llegar allí. La única desventaja es que el observatorio es bastante estrecho y resulta difícil abrirse camino cuando se juntan varias personas. Por lo demás, es un sitio perfecto para hacer fotografías y  sentarse a descansar antes de continuar con la visita. Los 200 yenes de la entrada están más que amortizados en esta última planta.

Mirador del Castillo de Fukuyama

 

Cómo llegar al Castillo de Fukuyama

Para llegar a Fukuyama desde Hiroshima se puede tomar un tren local desde Hiroshima Station (1890 yenes/ida) o un Shinkansen, también desde Hiroshima Station (4610 yenes/ida). El Shinkansen tarda unos 40 minutos en llegar y son solo cuatro paradas, por lo que se puede visitar Fukuyama en un solo día. El museo cierra los lunes.

 

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Virginia González

Virginia González

Freelance writer and translator from Spain, wanna be amateur photographer and film enthusiast. Always saving up for the next big trip. / Escritora y traductora freelance española, aficionada a la fotografía y amante del cine. Siempre estoy ahorrando para mi próximo viaje.

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