Considero que vivir en a Tokio es apasionante, pero al mismo tiempo una metrópolis como ésta puede agobiar. Experimentar la vida rural en la ciudad de Izumi (prefectura de Kagoshima) me sirvió tanto para relajarme como para recordar mi ciudad natal en una zona rural de España. ¿Quieres saber cómo es Japón rural en tu propia piel? ¡Sigue leyendo!

De Tokio a Kagoshima

La forma más rápida de viajar de Tokio a Kagoshima es en avión. Mi vuelo salía desde el aeropuerto de Haneda y por primera vez tomé una ruta nacional en tierras niponas. Me sorprendió lo sencillo que fue todo el proceso. Sin lugar a dudas, Japón tiene una atención única, todo sin prisas y puntuales.

Después de un agradable viaje de dos horas, llegué al pequeño aeropuerto de Kagoshima. Primera sorpresa y choque cultural del día: ¡un onsen (baño termal) de pies justo a la salida del aeropuerto! Una parte de mí decía: ¡quédate!. Pero la otra decía: ¡tienes que tomar el autobús hasta Izumi!

Una bienvenida con sorpresas

Una vez en la estación JR del tren bala de Izumi, ¡mi aventura empezaba! Allí me esperaba el señor Katsuhiko Ohina, el dueño de “Farm to table”, la experiencia rural. Me sorprendió con un “Hola, mucho gusto!”. Y es que no esperaba encontrar a alguien que pudiese hablar en inglés, ¡pero menos en español!

Durante el camino hasta su casa estuvimos hablando de nuestras vidas. Me explicó que había aprendido un poco de español viviendo en California por su trabajo. Pero cuando se jubiló, no dudó en volver a su hogar natal en Kagoshima y tener una vida apacible. Un buen plan.

Me preguntó si me gustaba la playa. Y al decirle que sí, cambió su dirección y fuimos una de las playas de la zona. Era espectacular, con arena blanca, fina y limpia. En otras ocasiones, si decides hacer esta experiencia entre el mes de noviembre y marzo, se suele visitar el área protegida de las grullas de Izumi.

Yuyuan: antigua casa samurái

Para mi sorpresa, la casa del señor Katsuhiko, llamada Yuyuan, era una casa tradicional japonesa y antigua vivienda samurai. Su árbol genealógico demuestra que es descendiente de un antiguo samurai y es por eso que su casa fue pasando de generación a generación llegando hasta él. Tal y como me dijo, los samurais tenían un huerto detrás de su casa, el mismo que cultiva junto su mujer.

Cuando llegué allí, se cumplieron todas mis expectativas. Su casa tradicional japonesa se dividía en dos edificios. El primero era para los invitados, con dos habitaciones totalmente tradicionales. Me sorprendió que, a pesar de ser antigua, estaba totalmente restaurada y adaptada a los tiempos modernos. El otro edificio era su propia casa, que estaba al lado del gran huerto samurai con muchas hortalizas y frutas. 

Antes de visitar su huerto, me llevaron a otros de sus terrenos de cultivo. Durante el paseo me mostraron unos árboles típicos de la zona: los Izumi Inumaki. La ciudad de Izumi es famosa por plantar estos árboles y se pueden observar muchos. Son tan famosos por todo Japón que los han trasladado hasta parques temáticos como Universal Studios y Disney.

Allí me esperaba una gran sorpresa del Japón rural: ¡una cabra pequeña! Me dejaron pasearla por su campo y después de comer una buena cena, la guardamos en una casita hecha especialmente para ella, con más comida y agua.

Los terrenos del señor Katsuhiko

Allí crecían un sinfín de vegetales. En los dos huertos tenían plantaciones de cebollas y col. Cultivan sandías en verano y también tienen plantas con hojas de té, que se recogen a finales de abril hasta principio de mayo.

Por si no fuera poco, en el campo cercano a su casa tenían distintos tipos de naranjas y mandarinas. Me dejaron recolectar algunas y probarlas, y si, como podéis imaginar, ¡el sabor era exquisito! También cultivaban grandes nabos, coliflor,… Todas ellas eran orgánicas y sólo servían para consumo propio.

Al lado de este huerto tenían una joya, un horno de leña hecho por el señor Katsuhiko. Allí pueden cocinar carne, pizzas,… todo lo que quieran. ¡Qué nostalgia! No hay muchas casas en Japón que dispongan de un horno y poder disfrutar de uno es magnífico. También intenté cortar leña con una hacha pero tengo que decir que el resultado fue un poco vergonzoso. Él, con una sola mano, ¡conseguía cortar de un golpe cualquier madera!

Ese Japón rural era, definitivamente, como volver a mi ciudad natal. El aire era fresco y daba placer respirarlo.

Visita al templo zen

Una vez realizada la experiencia en el campo, puedes optar por ducharte en la casa o en un onsen. Sí, por lo contrario, prefieres esperarte, puedes ir a dar una vuelta por los alrededores de la zona. Yo fui a un templo zen construido en 1194, Kannozen-ji, de la secta Rinzai. Cerca de ese templo hay una figura hecha de arena de volcán de Tadahisa Shimazu, familia la cual dominaba toda la zona sur de Kyushu durante el período Edo. Se dice que él construyó el templo Senzen-ji.

Y de casualidad, me dejaron tocar la campana que hay en los terrenos del templo. No era difícil pero me puse nerviosa por tener esta responsabilidad. ¡A pesar de todo, creo que lo hice mejor que cortando leña!

La cena con família

A partir de las 18pm, el señor Katsuhiko y la señora Sachiko, su mujer, empezaron a movilizarse para preparar la cena típica del campo japonés. Ese día comimos pollo hecho al horno con boniato y verduras. Algo curioso para mí es que envolvieron estos alimentos con aluminio, para que dentro del horno se hiciesen al vapor. También comimos oden hecho por la señora Sachiko y gyozas, ¡que cocinamos nosotras dos!

La cena fue muy entretenida, comimos muchísimo y todo fue delicioso! Pregunté qué tipo de gente solía vivir una experiencia en una casa tradicional japonesa como la suya y me respondieron que normalmente acogen a estudiantes japoneses de las grandes ciudades que no conocen la vida rural. Con sus escuelas, hacen un viaje y viven con habitantes del Japón rural para que entiendan de dónde vienen los alimentos que consumen.

Normalmente, los encargados de crear estas experiencias rurales tienen un huerto como hobby y no como su trabajo oficial, ya que un agricultor no tendría tiempo de acoger personas con todo el trabajo que conlleva el campo.

Después del festín me duché y me relajé. Me ofrecieron toalla, jabón y secador. No hay que preocuparse por nada. Fui a dormir muy temprano, a las 22pm (¡un horario extremadamente temprano para una española!). Durante los meses de más calor se puede salir a contemplar las estrellas, los ciervos y las luciérnagas.

Pero yo visité su casa en enero y estábamos a 2 grados por la noche. Así que opte por ponerme mi pijama (que, por cierto, es necesario traer uno propio) y meterme dentro del futon que me había preparado la señora Sachiko. Y a dormir en esta casa tradicional japonesa, rodeada de su historia y cultura. Necesitaba recargar energías ya que la mañana siguiente me levantaba temprano para ver las grullas y vivir la experiencia tradicional en el pueblo samurai.

Desayuno y despedida

Mi experiencia rural no había terminado, ya que el día siguiente el matrimonio me había preparado un gran desayuno típico del Japón rural. Acostumbrada a comer una simple tostada con aguacate, probar tantos platos caseros con variedad de colores, alimentos y sabores fue simplemente delicioso. Se notaba la mano casera de la señora Sachiko y era tan rico que me lo comí todo. Quedé completamente llena, lista para vivir la experiencia del pueblo samurai.

El señor Katsuhiko me llevó en coche hasta la zona de la siguiente experiencia y se despidió de mí.

Fue un encuentro breve pero me sentí como en casa. Parecía que ese matrimonio eran mis abuelos y me estaban acogiendo un fin de semana en su casa. Viviendo en Tokio puedes disfrutar de muchas cosas, pero el calor humano que sentí durante esos dos días no lo había podido experimentar en la gran ciudad. Y esto quedará para siempre en mi memoria.

¿Cómo llegar hasta Izumi?

Para acceder a esta zona desde Tokio o Osaka, la mejor opción es tomar un avión. El vuelo dura unas dos horas (desde Tokio) o una hora (desde Osaka) hasta el Aeropuerto de Kagoshima. Una vez allí, tienes que salir fuera del aeropuerto y justo a la izquierda hay la máquina de tickets para el autobús. El viaje hasta Izumi es de 1700 yenes, y si tienes algún problema los trabajadores de la zona te ayudarán amablemente.

Si tienes el JR Pass activado y estás en Osaka (3h y 50 minutos), Hiroshima (2h y 16 minutos), Fukuoka (1h 11 minutos) o Kumamoto (32 minutos), puedes tomar el tren bala, el Kyushu Shinkansen.  También podéis ir desde Tokio, aunque el viaje duraría unas 7 horas y tendrías que tomar 2 trenes (Tokaido-Sanyo Shinkansen y Kyushu Shinkansen).

Información interesante

Sobre la experiencia en la casa rural:
Precio: 9.900 yenes por noche (2 persona). 8.800 yenes por noche (más de tres personas). Si queréis ir solos, porfavor contactad directamente para saber el precio.
Web: http://www.izumi-navi.jp/en/feature/minpaku
Reservas: http://www.izumi-navi.jp/en/inquiry_farmstays/form

Patrocinado por Izumi City

Maria Peñascal

Maria Peñascal

Me llamo Maria y soy de la pequeña ciudad de Lleida. Me apasiona aprender sobre la cultura japonesa y los medios audiovisuales. Mi primer viaje a Japón fue en 2018 y en 2019 volví para vivir un año con el visado Working Holidays. Ahora, vivo entre Europa y Japón, con muchas ganas de descubrir lugares recónditos y ¡compartir su esencia con todos vosotros!

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