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No queda duda alguna de que Tokio se encuentra desde hace ya muchos años entre las capitales más famosas del mundo. Es un centro asiático y global de cultura, arte, diseño, moda, cocina y música, sin dejar de lado los negocios, lo que la convierte en sede de una de las economías internacionales más fuertes; Japón.

Todos estos factores, sumados al alto nivel de vida de sus habitantes y sus (en general) elevados salarios hacen que, en comparación, uno como extranjero a ese sistema sienta que Japón es extremadamente caro. Parte de este sentimiento se vio alimentado por la denominada burbuja económica vivida durante los años 90 que, sin duda, puso a la capital nipona entre las tres más caras del planeta. Hoy día corren otros tiempos, y aunque todavía se pueden encontrar artículos de lujo para el ojo del turista normal (por ejemplo, frutas de excelencia a precios exorbitantes), un mundo más accesible existe y es fácilmente transitable, sin perder calidad ni disfrutar menos tu viaje a tierras orientales. Aquí me referiré a algunos consejos que yo mismo he utilizado para hacer más económica mi experiencia.

Shibuya de noche, barrio de Tokio (Japón).

 

Alojamiento barato en Japón

Comencemos por el alojamiento. Las opciones mas económicas (de mayor a menor) se encuentran entre los business hotels, los hostales y los hoteles cápsula (dejamos de lado el couchsurfing para otro artículo, ya que requiere una atención particular). Habitaciones pequeñas con camas dobles y baño privado se ofrecen en los business hotels, que son una opción pensada para los pequeños empresarios locales que realizan breves visitas con acotado presupuesto. Similares configuraciones, aunque casi siempre con duchas compartidas, podrás encontrar en los hostales, aunque lo más habitual en estos alojamientos son camas individuales en habitaciones compartidas en las que caben desde 6 a 12 personas, donde tendrás una taquilla privada para guardar tus pertenencias.

Recepción de un hotel en Japón.

Los hoteles cápsula también poseen áreas compartidas (cafetería, lobby, baños y duchas), pero los dormitorios, generalmente separados por sexo, proponen cubículos individuales de tamaño reducido, cómodos y bien equipados, pero no apto para claustrofóbicos. Recuerda que si optas por barrios más céntricos estarás pagando un precio extra por la localización exclusiva, así que, si tu objetivo es ahorrar a toda costa, fíjate inicialmente en alojamientos en las áreas que rodean tu ciudad de destino.

Grupo de amigos bebiendo cerveza en Japón.

 

Ahorrar en comida en tu viaje

La alimentación es parte fundamental de la experiencia nipona. Cabe destacar que, como forma de amalgamiento social, los japoneses consideran el salir a cenar con amigos o compañeros del trabajo algo normal y no sólo para los fines de semana, lo que hace que cenar fuera cualquier día sea considerablemente más caro que almorzar (casi un 50% de aumento, especialmente en las bebidas). Sin recurrir exageradamente a los locales de comida rápida (aunque hay versiones japonesas de las clásicas cadenas de hamburguesas muy recomendables) para ahorrar en tus comidas, muchos establecimientos ofrecen, en coloridos carteles apostados en las puertas de los locales, una gran cantidad de menús diferentes a un precio fijo, lo cual te ayudará a decidir antes de sentarte qué comer y cuánto gastar. Para beber, y de manera gratuita habitualmente, hay agua fresca o inclusive té, pero siempre puedes esperar a después de comer (costumbre muy saludable que beneficia la digestión) y comprarte una bebida en una de las tantas máquinas expendedoras que pueblan las ciudades.

Cuenta en un restaurante de Japón.

Algo importante para tener en cuenta: existe un impuesto al consumo del 8%, por lo que a la hora de pagar quizás haya una diferencia con el precio expuesto en vidriera y es bueno que sepas la razón. Cuando realizas compras en casi cualquier tipo de negocio te cobrarán este impuesto, salvo que en algún lugar se indique que el impuesto está incluido en el precio final del producto o servicio. Quizás te encuentres con unos carteles cuadrados color azul y blanco en las tiendas de mayor tamaño que dirán: TAX FREE (libre de impuestos), pero no te dejes guiar por eso, en ocasiones no se aplicará ese 8% siempre y cuando tus compras superen los 10 000 yenes, o cuando presentes tu pasaporte indicando que eres turista y no residente del país.

Tren bala Shinkansen en Japón.

 

Transporte: trucos y consejos

A la hora de viajar dentro de las ciudades y entre ellas existen varios pases para trenes que son diarios, de ida y vuelta y semanales; pero cuál de ellos adquirir va a depender de cómo configures tu viaje y qué lugares quieras conocer durante tu estancia. Mi forma de planear cuánto gastar en viajes dentro de las ciudades es utilizando Google Maps. Cuando pides direcciones, la página web te indicará las distancias caminando (para ver si está dentro de tus posibilidades) desde tu punto de origen a tu destino, y si no, utilizando los medios públicos de transporte (evitando utilizar el taxi en Japón, ya que es extremadamente caro). Lo bueno de ciudades como Tokio es que varias líneas de metro (subterráneo o tren urbano) recorren áreas y barrios similares, y en ocasiones los precios de estas diferentes líneas varían. Entonces, quizás caminando sólo algunas manzanas de más podrás ahorrarte un porcentaje del billete que hubieras pagado utilizando la línea más directa y rápida. Si eres de las personas más atléticas, varios hoteles y hostales alquilan bicicletas, por lo que, si configuras tu recorrido adecuadamente, esta es una opción ideal para conocer las calles (y callejuelas) de cualquier ciudad.

Para desplazarse entre ciudades en Japón, los hermosos trenes bala (Shinkansen) son una opción cómoda y veloz, pero a un alto precio. Si estás dispuesto a pagar la diferencia, bienvenida la inigualable experiencia, pero, si no, recomiendo analizar la posibilidad de utilizar los autobuses nocturnos que conectan muchas ciudades, los cuales, adicionalmente, te permitirán ahorrar esa noche (durante la que viajas) de alojamiento. Los mismos realizan varias paradas por trayecto para utilizar los baños públicos y comprar refrigerios, y si tienes suerte contarán con servicio WiFi gratuito. Dichos billetes se compran habitualmente fuera de las estaciones centrales de cada ciudad, pero en épocas de mucho turismo es mejor reservarlos por Internet.

Como dije antes, Japón y en particular Tokio parecen ser extremadamente caras, y quizás para algunos de sus residentes así lo sea. Pero para el turista preparado y dispuesto a realizar pequeñas concesiones que no amenazan el disfrute general del viaje, no tiene por qué serlo. Mi última recomendación es un tanto espiritual: gasten en experiencias, en entradas a lugares, eventos, shows, en probar cosas que en ningún otro lado encontrarán. Las cosas materiales van y vienen, las memorias son las que quedan. ¡Esperamos que os guste Japón!

Jose Espindola

Jose Espindola

Nacido en Buenos Aires (Argentina) y residente en Shanghái desde 2012, José I. Espindola ha visitado Japón varias veces en estos años. Ha publicado dos obras de ficción: "Canton Orwell. Catalog." (Augenblick Editors, 2010) y "Canton Orwell. Chromosomes." (idem., 2015). Últimamente se encuentra trabajando en su tercer libro (Canton Orwell. The book of the tears) que se publicará a finales de 2016. Estudió Derecho durante varios años, pero después decidió pasarse a algo más artístico (Dirección de Cine y Producción Musical). Pronto visitará Nagoya, Fukuoka, Sapporo y Okinawa, por lo que pronto podrán leer nuevos artículos.

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