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Nara es uno de los destinos turísticos más populares de la región de Kansai y en primavera sus montañas, sus parques y sus pueblos se tiñen de blanco y rosa cuando los cerezos en flor alcanzan su máximo esplendor. Y aquí, al igual que en todas las prefecturas del país, miles de personas acuden a celebrar la llegada de la primavera, bajo un cielo de estas efímeras flores.

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Nara fue la capital de Japón desde el año 710 al 784 y sus calles aún conservan el ambiente tradicional de esa época. A día de hoy es famosa por su conjunto de lugares culturales y naturales, que han sido reconocidos Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y por sus ciervos, que se han convertido en el emblema de la ciudad.

Pero el sakura (桜 – cerezo japonés) no sólo es uno de los símbolos japoneses por su belleza. Es también la representación de la brevedad de la vida. Y, ¿hay algo mejor que disfrutar del popular hanami japonés entre templos, santuarios y ciervos?

Parque de Nara, un paseo entre ciervos y lugares sagrados

El parque de Nara (奈良公園), con más de 600 hectáreas de naturaleza, es una de las principales atracciones de la ciudad. Se encuentra a los pies del monte Wakakusa (若草山) y en su corazón se halla parte del conjunto de monumentos históricos que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1998. Y por si fuera poco, también es la morada de más de 1200 ciervos sika (鹿 – shika en japonés) domesticados que incluso han aprendido a hacer reverencias para pedir comida a los visitantes que pasean por el lugar.

Monumentos históricos de la antigua Nara

El conjunto de monumentos históricos de la Antigua Nara se declaró Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a que son un componente esencial que representa la estructura política y la tradición y cultura de Japón durante el siglo 8 d.C. 

Este conjunto está formado por cinco templos templos budistas, un santuario sintoísta, un palacio y un bosque primigenio.

Los ciervos sagrados

Los ciervos del parque de Nara están protegidos por la ley y han sido proclamados Tesoro Nacional del país. En la religión sintoísta, los ciervos son considerados como lo s mensajeros de los dioses. La leyenda cuenta que Takemikazuchi, el dios del trueno, cabalgó por Nara a lomos de un gran ciervo blanco.

Hoy en día, los 1200 ciervos sika que habitan en el parque de Nara están domesticados y acostumbrados a los visitantes, que suelen alimentarlos con shika senbei, unas galletas especiales que se pueden comprar en la zona. Si sujetas una galleta sobre su cabeza, harán una graciosa reverencia.

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¿Cuándo disfrutar de los cerezos en flor en Nara?

Pero en Nara no sólamente hay lugares sagrados y ciervos. En primavera, más de 1700 cerezos estallan en flor salpicando el paisaje con tonos que van desde el blanco hasta el rosa, creando un escenario de cuento de hadas.

En esta prefectura, los cerezos normalmente empiezan a florecer durante la última semana de marzo y sus flores se pueden disfrutar hasta mediados de abril, siendo su punto de máximo esplendor a principios de dicho mes.

Pero la floración de los sakura no es una ciencia exacta y hay años en los que se atrasa o se adelanta. Por ello, mi recomendación es consultar la previsión oficial que hace la Agencia Metereológica de Japón (en inglés), en la que van actualizando la información con posibles cambios. O incluso información detallada por regiones (en inglés).

Descubriendo los cerezos en flor en el parque de Nara

Visitar el parque de Nara en cualquier época del año es una experiencia inolvidable. Pero es especialmente mágica en la temporada de sakura. Ver a los ciervos descansando apaciblemente sobre una cama de pétalos caídos, o pasear e incluso hacer un picnic bajo un cielo de flores. Suena bien ¿verdad?

Llegué al parque de Nara un 3 de abril, en pleno apogeo de la floración. Era un día lluvioso y gris, pero eso no detuvo mi propósito de disfrutar de la belleza de los sakura. Y cuando me sumergí en la naturaleza del parque, descubrí que había cerezos en flor prácticamente por todo el lugar. Mi recomendación es pasar un día completo en Nara y así poder pasear tranquilamente y recorrer los rincones del parque, así como visitar la multitud de templos y santuarios que hay repartidos por la zona.

De todas las localizaciones donde pude saborear la belleza de los sakura ese día, hubo algunos que me hicieron sentir como si fuera un personaje en un cuento de fantasía:

Santuario Himuro 

Himuro (氷室神社) es un santuario sintoísta que alberga un impresionante shidare-zakura (枝垂桜). Este cerezo es el que anuncia la llegada de la primavera a la ciudad de Nara, ya que es una de las especies que más pronto florece. Además de este shidare-zakura, también hay sakuras de otras especies cuyas flores blancas contrastan con el rojo profundo de la puerta torii que da acceso al lugar.

El santuario Himuro se encuentra muy cerca del Museo Nacional de Nara, uno de los principales museos del país donde se puede disfrutar del arte budista de Japón.

Kasugano-enchi

Kasugano-enchi (春日野園地) se encuentra al sudeste del templo Todaiji y es una gran explanada cubierta de césped y rodeada de cerezos en flor. Es el sitio perfecto para disfrutar de un pícnic o para relajarse en alguno de los bancos que hay dispersos por el lugar. 

Aquí, como en la mayoría de zonas del parque, hay multitud de ciervos que suelen acercarse a los visitantes en busca de comida y atención.

Chayama-enchi

Chayama-enchi (茶山園地) es un pequeño bosque escondido a los pies del monte Wakakusa. Cuando las flores de cerezo comienzan a caer, cubren el suelo formando una alfombra de pétalos donde los ciervos descansan apaciblemente. Aunque es un lugar tranquilo, durante la época de floración de los sakura los visitantes acuden para contemplar las floración de los Nara no Yaezakura (奈良の八重桜) y los Nara no Kokonoezakura (奈良の九重桜), dos famosas especies de cerezos de la zona. 

Pabellón Ukimido

El pabellón Ukimido (浮見堂) parece flotar en las aguas del lago Sagiike (鷺池). Se trata de un construcción hexagonal de madera a la que se accede mediante un puente construido con el mismo material. Es un escenario recurrente para las parejas japonesas que acuden al lugar para realizar sus reportajes fotográficos de boda.

En primavera, los cerezos que rodean la orilla forman con sus flores un marco perfecto del pabellón y de su impresionante reflejo en el agua del lago.

Calle Sanjo-dori

Sanjo-dori (三条通り) es la calle principal de la ciudad y su recorrido va desde el parque de Nara hasta la estación JR Nara. Está repleta de tiendas, hoteles y restaurantes. Justo en la zona más cercana a uno de los accesos del parque se puede disfrutar de los cerezos en flor que adornan Nara con sus blancos y etéreos pétalos los tejados de los tradicionales puestos de souvenirs. 

Los cerezos en flor en el monte Wakakusa de Nara

El monte Wakakusa (若草山), con sus 342 metros de altura, se alza imponente en el horizonte de Nara. Su cima es fácilmente accesible, incluso para los menos intrépidos, mediante dos caminos con varias rutas. Este monte cubierto de hierba está dividido en dos zonas, a la primera mitad se llega tras una subida de unos 15-20 minutos. Es el lugar idóneo para disfrutar de las vistas de la ciudad y reponer fuerzas para continuar el camino a la cima, la cual se alcanza tras otros 20-30 minutos de caminata.

Para acceder al monte Wakakusa, también conocido como monte Mikasa, hay que pagar una módica tarifa de 150 yenes y sólo se puede escalar entre marzo y diciembre. Cuando llegué a la taquilla me dijeron que había dos caminos para subir, el norte y el sur. Los populares sakura se alinean a lo largo del camino norte, así que decidí subir por el sur y así poder disfrutar de los cerezos en flor durante mi descenso del monte. 

Pese a que no soy una experta, mi escalada a la cima me resultó corta y fácil. Los escalones estaban en buen estado y eran sencillos y no muy empinados. Tras unos minutos de subida, llegué a la mitad del monte, donde los tranquilos ciervos me esperaban en una gran explanada de verde hierba. Allí me senté en uno de los bancos para relajarme bebiendo un té verde y un onigiri que llevaba en mi mochila mientras disfrutaba de las maravillosas vistas de la ciudad de Nara.

Un descenso entre flores de cerezo

Mi propósito durante esta visita a Wakakusa era contemplar los cerezos en flor, y en la taquilla me habían avisado de que sólo llegaban hasta la mitad del monte. Así que decidí dejar la escalada a la cima para otra ocasión y me dispuse a bajar, ahora sí, por el camino norte, el camino de los sakura.

Muy cerca de una pequeña construcción, me encontré los primeros cerezos que daban paso al inicio de mi descenso. Esta senda es algo más complicada que la que había tomado para ascender. En algunas partes, el camino es de tierra y está cubierto por algunas piedras y las raíces de los árboles. Tras un pequeño tramo de naturaleza verde intensa, aparecieron los esperados sakura. Sus pétalos cubrían el resto del sendero que me acompañaron hasta llegar a pie de monte.

Para una montañera inexperta como yo, fue muy gratificante. Quizás, si no fuera por los cerezos en flor, nunca me hubiese atrevido a escalar el monte por pereza o temor a no poder conseguirlo. Esta experiencia me enseñó, que cuando hay un objetivo, no importa lo alta que sea la montaña o lo difícil que sea el camino. Lo importante es la constancia y no rendirse. Y en este caso, los sakura eran un objetivo que merecía la pena.

El parque de Nara y la ciudad están llenos de lugares interesantes y rincones por descubrir. Albergan algunos de algunos de los mejores lugares sagrados del país y uno de los museos de arte budista japonés más importantes, es el hogar de un Buda gigante y de más de un millón de amigables ciervos. Disfrutar de este incomparable escenario de naturaleza y cultura junto con la belleza de los cerezos en flor, hacen de Nara una visita imprescindible durante el comienzo de la primavera. 

Cómo llegar a los cerezos en flor del parque de Nara

El parque de Nara se encuentra a 5 minutos a pie de la estación Kintetsu Nara – 近鉄奈良駅 (Nara line) y 20 minutos de la estación JR Nara – JR奈良駅 (Yamatoji line, Sakurai line y Nara line).

Alternativamente, el autobús Nara City Loop, facilmente reconocible por su color amarillo vibrante, tiene un recorrido desde ambas estaciones hasta el parque de Nara. Dentro del parque también hace varias paradas en diferentes localizaciones. En este mapa, su ruta está marcada en color amarillo.

Y en el siguiente mapa están marcados los lugares mencionados en el artículo donde se pueden contemplar los cerezos en flor en el parque de Nara y el monte Wakakusa.

Lucia Tsujiguchi

Lucia Tsujiguchi

Llegué de Madrid a Tokio en 2017 con dos maletas repletas de sueños por cumplir y una mochila llena de miedos que vencer. Siempre con mi cámara, que me acompaña en cada uno de mis viajes y aventuras. Quiero narrar la verdadera esencia de este país, el Japón que se oculta en la rutina diaria, en los supermercados locales llenos de abuelas japonesas, en los restaurantes sin menú en inglés, en los tesoros escondidos en las zonas rurales, en las pequeñas cosas de las que apenas nos percatamos en nuestro día a día.